A veces,
me siento en la cama y observo mis pies,
pienso en ti, entonces, de una manera vulgar,
mi cabeza cansada, trata de recuperar todos
tus cálidos besos, caricias, abrazos...
En definitiva, nuestra intimidad.
En este momento miro tu foto, y agarro tus cartas con fuerza.
¿Dónde quedaron todas esas palabras sino escritas a pluma
en mi pared y olvidados los borrones en una libreta en los cajones
de tu cuarto?
Todo lo que escribiste un día se vuelve hoy en tu contra, pienso.
Me tumbo en la cama, y sigo mirando tus ojos y agarrando tus papeles con fuerza.
Llegados a este punto de tristeza máxima, mi mente se pone en guardia,
y recuerdo al tipo que me dedicó toscas y arrugadas palabras; con la lengua rota,
la piel amarillenta y los ojos saltones.Gritando desesperado, mendigando el amor que un día te di.
Entonces, tiro por la ventana tus papeles, tus malditos poemas, tu foto.
Corriendo voy al baño y expulso por la boca los recuerdos, jodidos recuerdos,
sin embargo, todo aquello que tejiste en mis oídos sigue grabado,
y el corazón se me atraganta, las lágrimas se desbordan y yo pienso:
Maldito hijo de puta.
Eres una superviviente, y como tal lo superarás.
ResponderEliminarMe recuerdas mucho a mí hace tiempo.ÁNIMOOOO
No se quien eres, pero muchas gracias por pasarte a leerme.
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