lunes, 21 de noviembre de 2011

Un sinónimo de sufrimiento

Da igual que el hilo
sea de lluvia, saliva o esperma,
o que el espectro
se torne en amapola, lirio, o rosa
o que las lluvias lascivas
penetren en la hierba y humedezcan la tierra.
Con o sin él, volveré.
Recorreré tus pasos y desdibujaré los colores
de tu Memoria.

Fragmento del sueño surrealista que tuvo Carlomagno antes de saber que iba a ser traicionado

Y sigues.
Sigues aquí.¿Por qué?
Porque pienso: Mi cabeza es mía 
yo decido, yo te quiero y te guardo.
Pero yo soy yo,y tú estás lejos.
Por eso que soy yo, decido, y te saco.
Sacarte, sí. Pero, vuelves a mi.
A mi, sí. Y aquí estás, clavado.
¿Si te quedas clavado entonces es porque yo quiero?
Me lastimas.
No me das nada o casi nada.
Y así, yo igual...
no te puedo sacar.
Me encantaría poder dormir enroscada a tu cuerpo todas mis noches.Despertar a tu lado todas mis mañanas.No me cansaría nunca de tu piel ya que se asemeja a la mía, suave, vibrante(...)
¿Qué fue de ti?¿Dónde estás? Guardo todo nuestro calor en recónditos parajes de mi mente. Tómalos sin miedo, también son tuyos...¿Qué fue de ti?¿Dónde estás? ¿Diego?¿Denis? Te doy muchos nombres y ,sin embargo, todos encierran el mismo vacío...Búscame a mi también. Contéstame si me lees. Sigue así, sacándome de quicio porque no te encuentro, tampoco te busco...¿Qué fue de mi?¿Dónde estoy?
Quizás me encuentre en el bostezo de Boccacio. Es posible que estés en el Rio Leteo(...)

¡Pardiez!
Por esa pequeña perfección del universo,
nos encontramos.
Por esa matemática imperfecta,
aquel encuentro.
Somos animales perdidos, tú y yo...
nosotros.
Exponentes del encuentro de la vida
con vida.
Y así, cuando nos juntamos
caí bruscamente en una espiral.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Fuego que con tu nombre encendía mi entrepierna

¿Qué es lo que perdura?
Luego,
¿qué es de nuestras vidas?
Entonces,
¿qué es de los latidos que galopaban y
finalmente acaban en las aguas?
-Lo que queda entonces 
es el cenit de un huracán,
insinuante y desconcertado,
que persiste y trepa.
Que avanza veloz, se enrreda y se engancha,
ajeno a si arrasa o no.
Lo que es lo mismo, pasa y traspasa,
página tras página.

El domingo que no me tropecé con Diego

Retuve el silencio
-donde te pierdo-. Total para qué,
si caemos y nos tornamos
en el mismo jardín de espinas.
Maldita la hora
en la que al ángel se le olvidó tocarme,
venusiano y cínico.
Como el bostezo de Dios
o los estigmas de la realidad.
Recuerda, ¡hermoso joven!
que no fuimos destino sino
el germen del desconcierto.
De repente todo se quema,
con tu fuego imposible.
Se desvanece, descansa, críptico.

En el exilio.

¡Por fin!¡Por fin aparecen!
Palabras resbaladizas,juguetonas,
pícaras y burlescas, que retengo
en mis jóvenes manos
como si de tu ropa interior se tratase.
¡Por fin!¡Por fin aparecen!
Palabras que se han quemado
por el frío juego de la melancolia;
y ahora descansan tranquilas, serenas.
Se enlazan y se excitan en mi cabeza, suenan.
La agonía está servida.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Ataraxia

Tengo en mis adentros un cuervo.
Trepa por mi garganta.Llega a mi boca, de labios secos y agrietados. Permanece allí. Revolotea. Y vuelve. Me saca los ojos,pica mis hendiduras y se alimenta de mi ser.
Mi poema oscuro y triste, enfermo o venenoso que está aquí y me mata muy lentamente

Apático

Ya no están. Se fueron.

Aquellos infinitos besos
virginales,

siluetas inexistentes.
Silenciosos, marchitos. 

Al igual que los ciegos días,

han sido difuminados de la
memoria, quedando solo
retazos de lo imposible,
diáfano esqueleto
que se despide del rápido
vuelo

del arcángel

llorando ante el espejo de
Nietzsche

sin pensamiento,

es decir,
sin palabras

que perduren en el fondo

alocado de tu mirada.