domingo, 27 de febrero de 2011

Fuerte,cálido casi tóxico.

¿Olores en estado puro,sin flitros o aromas buenos y purificados?
Armonizando,Acrisolando,Fundiendo colores tropicales bajo
plateados oleoductos se formó un olor: Sol embotellado.

sábado, 26 de febrero de 2011

Walkman

Antes de entrar reflexioné sobre:
1.Con quién iba a compartir mi estancia.
2.Cómo me iba a alimentar.
3.Qué iba a beber.
Entré. Y nadie se dió cuenta.Como en toda fiesta que se precie, estaban todos demasiado ocupados
en beber,comer,charlar,bailar y emperifollarse. Ah! Y desaparecer por parejas a las habitaciones desocupadas del local.
Me dirigí a la barra, pero no quería ni beber ni comer,tan sólo observar.Pero me di cuenta de que la acción se volvió en mi contra.Un hombre alto y fuerte,con pelo castaño avellena y elegante pero en las formas,que se apolillaba en el sofá.Bebía de una copa con tonos violeta érica que alumbran el lugar.Bebía y me miraba,inconsciente a los hombres que también bebían y fumaban a su lado se levantó y se acercó a mi.
-No me importa tu nombre, bebe conmigo-me dijo-No me gusta beber solo.
-Yo...Yo no bebo con hombres desconocidos-le respondí descaradamente.
Me soltó una pícara sonrisa y deslizó su dedo índice por mi hombro desnudo y este hecho provocó la caída de mi largo, brillante y lacio pelo.(Siento mucho esta larga frase que nunca lograreís recordar).Le miré esperando una respuesta a su gesto y me respondió.
-Me llamo Greg, Greg Tailor.-Dijo sin dejar de sonreirme.
Me quedé callada y reflexioné.
-Yo Dafne.
-¿Sin apellido?-insistió.
-Sin apellido.-Le repliqué.
-¿Accede a acompañarme mientras me tomo otra copa?-me ofreció hablando muy lentamente,algo cambió, en su cara noté esperanza así que accedí.
Nos sentamos en una esquina, más que esquina, recoveco.Las luces no lograban llegar bien en esa dirección.
Dejó su chaqueta marrón y gris musgo perlado en el sofá burdeos y el contraste hizó que apareciera en mi cara una sonrisa,separó la silla de la mesa con gesto caballeroso y su mirada me indicó que debía sentarme. 
Me dejó sola mientras se dirigia a por su copa y siguiéndole con la mirada observé como le decía al encargado de la banda,señalando a sus aprendices, que tocaran algo y de repente el local se embriagó,tonos de Debussy con Clair de Lune. Me miró y sonrió.Pero de repente algo llamó mi atención, un hombre menudo y corpulento con un monóculo entró y a su paso la gente discutía animadamente, dos jóvenes idénticos le custodiaban y otros tres estaban a sus pies poco después éste se iría a una habitación desocupada.
Cuando volví a mirar a Greg ya no estaba en la barra, estaba a mi lado, analizándome.
Tuvimos una buena y amena conversación en la que le pregunté por el hombre menudo, pero no me respodió.Si me dijo que le gustaba el zumo de manzana. envase no de botella, y que muchas veces no comprendía los sentimientos de las personas, era tremendamente racional.Noté que solía tener un tono de voz muy monótomo y me pedía constantemente que bajase la voz y hablara más despacio,no lograba entenderme bien, sin embargo, no era extranjero.Hablaba mucho sobre trenes y le convertía en un experto en ese terreno.
No advertí ningún 'retraso' hasta bien entrada la noche, cuando su vaso calló y en estado de defensa levantó las piernas del suelo, flexionando las rodillas y agarrándoselas con las manos.
Tenía el Síndrome de Asperger.

Déjame..

Déjame desabrochar..
Todas las cosas que quieres decirme de 
antemano las sé.Ven.
Desnúdate y ven.
De la manera más sensata
que se puede explicar sin mentir
es estrechar los cuerpos.
Quítate lo que pueda quitarse.
Nuestros cuerpos sabrán ponerse de acuerdo.
Cómplices.

domingo, 13 de febrero de 2011

Cada uno con su embudo

Me leyó un poema antes de dormir,                                                       
después de una agitada noche.
Vi como se despertó a las 4.00 a.m                            
yo no podía dormir.                                               
Se miró en el espejo del cuarto de baño,
roído por las salpicaduras de dentífrico y aguas,
la luz parpadeaba y emitía un sonido
al que te acostumbras una vez lo escuchas y dijo:   Mierda.                                                                                       
Arrancó un trozo de papel higiénico y
dirigiéndose hacia la cama
vi como me miraba mientras me hacía
la dormida.Y se masturbó freneticamente,
cuando terminó se limpió con el papel
y se durmió
al asumir la sorpresa de lo mucho que me parecía a Dios.
Se despertó a las cuatro horas de dormir. Y                                    
tardó varios minutos en ser consciente de                 
dónde estaba. Noté como se movía e intentaba
dormir de nuevo pero,                                                            
se bien que le molestaban el olor de
esas sábanas que  hacía tiempo                                 
que estaban abandonadas.                                                        
Me levanté y en su cara advertí           
la vergüenza  cuando vio en la mesilla                        
el papel higiénico lleno de arcilla translúcida. 
Hice café, la tetera pitaba. 
¿Qué podía hacer en la casa de un desconocido         
con el amor de mi vida?                                                          
Lo pensé y repensé a media taza de café, pero                      
finalmente abrí la nevera y
opté por abrir el tarro de guindillas verdes,
estaba en una esquina de la nevera y 
hacía de ella un aspecto empobrecido 
pues era el único tarro que allí vivía. Cogí una.
La comí.Repugnante.Desde la cocina podía verle           
y me excitaba tan solo con mirarle.Deseo.                            
Pensé y repensé al terminarme el café.                            
Fui hacia la cama y me senté al borde. Él con     
los brazos cruzados sujetándose la nuca,             
desnudo, perfecto.Le besé en la frente, me apoyé en su pecho
y me recitó otro poema.                                                                  
No había más.Pero es lo que quería.   

martes, 8 de febrero de 2011

El mentiroso debe tener buena memoria

Recuerdo tu boca,
y como me besaba.
Recuerdo tus pies
bailando y mezclándose entre sí.
Recuerdo mis besos
sembrados en tus manos.
Recuerdo en tus ojos
mi reflejo y como me hacían sentir
tan enferma y aburrida-de mi-.
Somos mejores amigos.
'Me acordaré de ti toda la noche , todo el mes y toda la vida.'

No tittle

Hace de mi una masa uniforme de nada,
con plasticidad y vida.
El corazón corre a través de mi, me estremezco.
Mi cuerpo obedece, y se escapa por mi aliento algún latido que aún me asusta.
Quizás sea lo único que hace poder irme a la cama tranquila.

8 AM DEPARTURE.

¿Intentas ponerme triste?
Ah no, sólo intentas ponerte mis zapatos,
cuidado, no son de tu talla.

domingo, 6 de febrero de 2011

Tan desesperado como tú

Sam entró en casa.
( Sam: divorciado, con impotencia, de estatura media, un tirillas de pelo engominado hacia atrás, con un trabajo mediocre-contable- divorciado y en su armario solo encontraréis zapatos marrones de la talla 40, pantalones al más estilo vintage y camisas de leñador rojas con listas blancas, por si no lo he dicho, divorciado. Un maníatico.Vive con su madre, Miss Craker, una vieja estirada, ricachona y con una vida vacía, más vacía que los botes de cacahuete que tiene Tim en su cuarto. Tim es el hijo de Sam, bastante listo para su edad.A los 10 años fue ganador de un concurso de hamburguesas de Yellowstown...Ya podeís imaginaros al chico, fisicamente hablando. Y todo esto dicho anteriormente me lleva a hablaros de Jack, el hermano de Sam, hijo de Miss Craker y tío de Tim. Es todo lo contrario a Sam y su madre. Compositor de las canciones de todos los anuncios de comestibles del canal 4- con trigo, avena y maíz el desayuno más feliz, son los mega, mega, mega laaaazos-, don juan, con un un Jaguar Xf aparcado en la puerta de casa y con una chica bonita todos los días del año acurrucada en su cama. Un triunfador )
'Jack ya estoy aquí' dijo con esa voz tan irritante que tiene. Subió a su cuarto y dejó los zapatos bien colocados y limpios en su zapatero, se miró al espejo que había en frente de éste y pensó, soy el mejor, mientras se quitaba la camisa roja y blanca y los pantalones vintage baige. Se puso el pijama de franela y su bata marrón con el escudo de su antigua universidad y esos mocasines medio rotos con otro escudo la mar de raro, de color azul marino y con una suela que al tacto lograba parecerse al cartón.
Volvió a repetir, 'Jack ya estoy aquí' y éste contesto gritosamente desde su cuarto '¡Muy bien Sam, ya puedes NO quedarte en casa y ni se te ocurra abrir la puerta, y no le des de comer a las gaviotas!'