Antes de entrar reflexioné sobre:
1.Con quién iba a compartir mi estancia.
2.Cómo me iba a alimentar.
3.Qué iba a beber.
Entré. Y nadie se dió cuenta.Como en toda fiesta que se precie, estaban todos demasiado ocupados
en beber,comer,charlar,bailar y emperifollarse. Ah! Y desaparecer por parejas a las habitaciones desocupadas del local.
Me dirigí a la barra, pero no quería ni beber ni comer,tan sólo observar.Pero me di cuenta de que la acción se volvió en mi contra.Un hombre alto y fuerte,con pelo castaño avellena y elegante pero en las formas,que se apolillaba en el sofá.Bebía de una copa con tonos violeta érica que alumbran el lugar.Bebía y me miraba,inconsciente a los hombres que también bebían y fumaban a su lado se levantó y se acercó a mi.
-No me importa tu nombre, bebe conmigo-me dijo-No me gusta beber solo.
-Yo...Yo no bebo con hombres desconocidos-le respondí descaradamente.
Me soltó una pícara sonrisa y deslizó su dedo índice por mi hombro desnudo y este hecho provocó la caída de mi largo, brillante y lacio pelo.(Siento mucho esta larga frase que nunca lograreís recordar).Le miré esperando una respuesta a su gesto y me respondió.
-Me llamo Greg, Greg Tailor.-Dijo sin dejar de sonreirme.
Me quedé callada y reflexioné.
-Yo Dafne.
-¿Sin apellido?-insistió.
-Sin apellido.-Le repliqué.
-¿Accede a acompañarme mientras me tomo otra copa?-me ofreció hablando muy lentamente,algo cambió, en su cara noté esperanza así que accedí.
Nos sentamos en una esquina, más que esquina, recoveco.Las luces no lograban llegar bien en esa dirección.
Dejó su chaqueta marrón y gris musgo perlado en el sofá burdeos y el contraste hizó que apareciera en mi cara una sonrisa,separó la silla de la mesa con gesto caballeroso y su mirada me indicó que debía sentarme.
Me dejó sola mientras se dirigia a por su copa y siguiéndole con la mirada observé como le decía al encargado de la banda,señalando a sus aprendices, que tocaran algo y de repente el local se embriagó,tonos de Debussy con Clair de Lune. Me miró y sonrió.Pero de repente algo llamó mi atención, un hombre menudo y corpulento con un monóculo entró y a su paso la gente discutía animadamente, dos jóvenes idénticos le custodiaban y otros tres estaban a sus pies poco después éste se iría a una habitación desocupada.
Cuando volví a mirar a Greg ya no estaba en la barra, estaba a mi lado, analizándome.
Tuvimos una buena y amena conversación en la que le pregunté por el hombre menudo, pero no me respodió.Si me dijo que le gustaba el zumo de manzana. envase no de botella, y que muchas veces no comprendía los sentimientos de las personas, era tremendamente racional.Noté que solía tener un tono de voz muy monótomo y me pedía constantemente que bajase la voz y hablara más despacio,no lograba entenderme bien, sin embargo, no era extranjero.Hablaba mucho sobre trenes y le convertía en un experto en ese terreno.
No advertí ningún 'retraso' hasta bien entrada la noche, cuando su vaso calló y en estado de defensa levantó las piernas del suelo, flexionando las rodillas y agarrándoselas con las manos.
Tenía el Síndrome de Asperger.