martes, 11 de diciembre de 2012

No entiendo tus ojos si no me miran.
No entiendo tus labios si no están los míos para humedecerlos.
No entiendo tu pelo si no es una prolongación de mi cuerpo.
No entiendo tus manos si no acarician mis rincones más exquisitos.
No entiendo tus hombros si no están mis piernas temblando de amor encima de ellos.
No entiendo tus dedos si no inventan aterciopeladas melodías con mi cuerpo.

La pasión y el deseo son los que no me dejan entender.
¡Ayúdame a entender esas partes de ti, sin mi! 
Tampoco tu deberías entender mi cuerpo desprendido del tuyo.
A pesar de los kilómetros  somos uno.

lunes, 10 de diciembre de 2012

El romance de las gárgolas.

Quiero quedarme en este mundo. Envuelto por terciopelo azul y nubes que ríen al verme pasar. Caminar por este sendero, oír el crujido de las hojas secas al pisar. Correr por bellos campos tintados en un bonito color verde manzana, y jugar con las mariposas.

Mírate, como has cambiado. ¿Dónde está el niño que solías ser? 
Quiero perderme y jugar con mis ángeles imaginarios, buscar en mis bolsillos y encontrar un croissant relleno de chocolate,y comérmelo...Sí, saborear el cacao y el hojaldre sin importarme si engordaré, pensando confiada que las calorías son bichitos que dan calor. Correr hacia casa con la única preocupación de ver mi serie favorita. Y enfadarme porque papá no me quiere dar helado en invierno. 
Jugar con las muñecas y repetirme que nunca me maquillaré ni me pondré tacones, porque no tengo motivos por los que esconderme tras tanto polvo y estoy orgullosa de mi estatura.
¿Quíen eres? ¿Dónde está el niño que solías ser?
Quiero irme allí, donde el único pecado posible es la inocencia, la fe. Creer en un mundo en el que se abre la pena como el pan recién horneado y expulsa el mal humeante en su interior, abrir la felicidad y la risa como una naranja, exprimir y compartir el jugo con los demás que también se alegran de tu verdad. 
Allí donde se quiere, como se quiere a la familia. Sin compromisos, sin rencores. Obviar el amor y ponerle en vez de quitarle los pétalos a una margarita. 
Te quiero, te doy, te entrego. Porque te quiero así. Porque me tienes, porque te tengo. 
Me aterra el mundo que se erige encima de este. Con esas sonrisas interesadas, con tanta alma desgastada.
¿Dónde estáis? ¿Dónde estáis niños?
Me aterra el mundo en el que esas bocas hablan para herir. 
Tú, que me lees, deja que el niño que llevas te guíe ... su intención es buena.

No crezcas como nos lo han fijado, no crezcas como es conveniente en este mundo de estrés y extrema madurez.

Vive, recoge flores, recreate buscando mundos en un caleidoscopio.
Piérdete en ese mundo donde, ¿por qué no? existe un romance entre gárgolas.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Me matan

Me quedan pocas palabras, tan solo poseo las más básicas, las necesarias. Tengo un cajón llenito, a rebosar de ellas, pero básicas. Las suficientes...para comunicarme.

Mínimas palabras,mínimo conocimiento.


Ya a penas escribo,a penas reflexiono; no por falta de sentimiento, simplemente se han ido. 

¿Quienes? Aquellas, las burlonas. Aquellas, las malditas. ¿Quienes? Aquellas, aquellas...palabras.
¿Por qué? Se fueron. Volaron. Se disiparon. Desaparecieron.
Se han ido con Él. Tras Él. Se encuentran en su sonrisa, en sus párpados, en sus cicatrices, en la punta de sus cabellos, de la yema de sus dedos. Se encuentran en Él. Mi esencia en su ser. 
<<¿Que queréis?>>Suele preguntarles. 
Mis palabras son sus pequeños demonios. Sus desvarios. 
Ahora mis ideas se apelmazan, y sus besos, entre kilómetros...me matan.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Mi criatura lanuda

La atmósfera sexual era palpable, visible en cada rincón de la habitación.
Nacían flores de nuestros brazos, y morían en el roce de nuestros labios.
A él en cambio le crecía el amor...besos en el sexo, superior...
Durante mucho tiempo estuvo tocándome, sus manos de escultor fueron poco
a poco recorriendo todo mi cuerpo, desde mis pies hasta el lóbulo de mi oreja.
Paseó por todas mis geografías, las deseó y acto seguido las conquistó.
Cada movimiento de sus yemas me moldeaba, ¡a su gusto!¡Como en realidad quería que fuera!
Y entonces, en cada beso y caricia...me dejé llevar.
Al día siguiente no me conocía ni la madre que me parió. 
Era rubia con la piel más pálida que nunca, media diez centímetros más, tenía las manos finas; 
como de pianista.No respetó ni mi boca si acaso lo que más le gustaba.
¿Tendré que hacerme un nuevo dni? De él, ni rastro. ¿Dónde estás, pequeño Unai?

domingo, 15 de abril de 2012

Canto a la vida

La vida suena en este lugar;
en el viento que te acaricia al caminar,
en el candor de unas manos antes de amarte,
en versos olvidados que se apolillan allá.
La vida suena en este lugar,
en este poema...
en este poema  la oirás.
Grita y rie,
¡qué la vida existe!
en las carcajadas que inventan nuestras risas
¡Grita!¡Rie!
¡No estamos condenados,
como los pájaros a vivir en el cielo!
¡Corre, respira y vive
que el sol y la vida son amigos
del alma que escribe!

sábado, 14 de abril de 2012

Días de insomnia

Llevaba días durmiendo una o dos horas.
Caminaba desquiciada rodeando la mesa del salón,
presa del nerviosismo acumulado.
No sé si fue el café o todas aquellas lágrimas
que se acumulaban en mis párpados.
Cansada ya, de pensar y de añorar lo que nunca pasó,
anduve como bebida por el pasillo,
sin pensar en los miedos
que se esconden en la oscuridad,
hacia mi habitación.
Me quité la bata y encontré en mi bolsillo una manzana,
la dejé encima de la mesilla como pude y me acosté.
( Digo 'me acosté' porque no dormí,
solo pensé, deliré y tuve pesadillas con los ojos abiertos )
A eso de las 6.30 am saqué el brazo de entre las sábanas
y lo estiré hasta alcazar aquella belleza frutal
que reposaba en mi mesilla.
El brazo se heló, estaba como ausente, no lo sentía.
Aún estando mi brazo inerte, lo adentré en mi cama junto con la manzana,
coloqué la almohada y mi cojín de plumas de forma que, el frío de fuera no entrara en ella.
Y allí dentro saboreé aquella sabrosa manzana verde,
la disfruté aún con dificultades al respirar,
la disfruté. Fue fantástico, quizás lo mejor de mi noche.
Por la mañana me levanté y me miré al espejo.
Acaricié mi reflejo y le di un beso tímido,
abrí el grifo y el agua en mis manos me recordó a cuando era niña y jugaba en la bañera,
ahogué este pensamiento cuando mi cara se sumergió en el lavabo,
entonces, mojada, acerqué mi cara al espejo,
y lo besé, lo besé apasionadamente,
¡esos besos fríos y babosos en el espejo que nunca podré olvidar!
Mi lengua jugaba con el cristal, salivaba, salivaba mucho,
pero no me excitaba en absoluto, tampoco me gustaba,
pero el besar el cristal fue un frenesí incontrolable.
Mi Alma, sentada en el wc me miraba,
¿qué clase de atrocidad estaba cometiendo?, me dijo ella.
Tras soltar aquella pregunta, del todo incontestable, se fue y desde entonces no ha vuelto,
 -tampoco he vuelto a ver amanecer-.
Yo seguí, besando esa parte de mi, buscando cariño en el espejo.
Descontenta fui a buscar otros labios que no fueran los míos,
salí del cuarto de baño y besé a la pared,
aquella pared fría y rugosa del pasillo,
amarillenta...como enferma.
Palpé,mientras la besaba, toda esa piel de gotelé que la cubría.
De repente una llave hincandose en una cerradura me sobresaltó.
Deje de besar la pared. Mi lucidez despertó.
¿Qué buscaba al besar seres inertes?
Corriendo fui al cuarto de baño, sumergí de nuevo mi cara en el lavabo.
Me vestí confundida, con los calcetines en la boca y las botas en la mano recorrí apresuradamente el pasillo
hasta llegar a la cocina.
Sentada en el suelo, lloré un poco, me puse los calcetines y apretando los dientes, las botas.
Me levanté, limpié las lágrimas del suelo. Abrí la lacena y busqué un espidifén, lo encontré.
Tomé un vaso, lo llené de agua, abrí el sobrecillo y lo disolví. Haciendo un palillo con el envoltorio del medicamento, me bebí aquel agua turbia.
Cogí los cascos, el abrigo y salí de casa.
Era otro día más. Otro día más y uno menos que llevarse a tu boca.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Murió del recuerdo

Advertí el susurro de mi corazón,
el murmullo del silencio,
la melodía de mi respiración.
Era un deleite para el alma,
formas etéreas inundaban mi espíritu
hasta que sonó el timbre, del recuerdo.
Todo cambió; los latidos cada vez más fuertes,
sonaban con bravura, y mi respiración,
oh sí, mi respirar...
Huracanado y atragantado, como excitado...
Y sonó el timbre, del recuerdo...
Por ti. Te recuerdo oníricamente,
un espectro de luz inalcanzable
en los abismos de mi pensamiento.
Y ahí estás tú, ahí es cuando tu alma entra en juego.
¿Qué fuiste? ¿Si no un escalofrío en medio de la noche,
o un pelo, fino y castaño, tensado hasta al fin romperse?
Apareces con prisas en mi cabeza,
nacido de un olor o un gesto...
Ojalá, ojalá pudiera matarte, degollarte y escupir tu sangre,
al menos así podría colorearte en mi recuerdo.
Ahora es el momento de que mi mente se apague,
y no piense.
De que huya o duerma, para siempre.

jueves, 15 de marzo de 2012


Poseemos un espectro traslúcido delicado.
Aquella mariposa de Dios,
que se esconde en nuestros adentros,
se oculta bajo esta cáscara dura
quizás rugosa, con el tiempo podrida.
Esa cáscara que tanto tú como yo 
tenemos y que acabará mohosa, y agrietada.
Esa cáscara,
que se evaporará bajo tierra con el tiempo,
liberará entonces a esa mariposa 
vestida de colores pastel.
Al batir sus alas, pintará con delicadeza el cielo
pero sé que una fina capa la recubrirá
y debilitará sus ansias de vuelo.

sábado, 11 de febrero de 2012

Surrealismo en las calles de ¡Oh!: Recortes

Eris y yo llegamos tarde a la clase de investigación contra el 'Para que no te olvides', 
tampoco importó mucho;al profesor le faltaba medio brazo, una oreja y un ojo.
La habitación era enormemente pequeña y vacía;solo había un par de cojines, una mesa, y alguna que otra pila de tubos de ensayo con telarañas, destaco que además nuestros compañeros eran esqueletos peludos, sonrientes. Ellos no tenían queja alguna. Ante esta situación nos sentamos en la puerta, y tras observar como explicaba el profesor:
cogiendo la taza de café con la mandíbula y desparramando el líquido acuoso por los cerebros de aquellos esqueletos...decidimos marcharnos, aunque no había terminado aquella explicación tan sustanciosa en conocimientos.
Como salimos más temprano de lo previsto nos fuimos al bar que había en la calle de ¡Oh!. Nos pedimos un par de cervezas azules: Eris se pidió la Camaleónica, con menos espuma que aceitunas; yo pedí la Bloody Trust, con más espuma y tomate.
En el bar hablamos en un poco de todo: Inglés, alemán, francés, chino con acento portugués...y sin prisas,  nuestra tertulia se terminó cuando unos cristianos sin cabeza asomaron sus cruces por el cristal de la puerta del bar,fue entonces cuando salimos para contemplar sus grandes cruces de materia inerte pero al intuir nuestras intenciones salieron corriendo.
 &lt;&lt;¡Cuidado!&gt;&gt; le grité a Eris. Al salir los cristianos corriendo por aquella calle tan elevada, a uno de ellos, por las prisas se le calló la cruz,-imagínense dimensiones- y Eris tropezó con una de ellas cayendo así en el ''Pozo Negro de Todos Los Sueños.'' Cayó sí, pero esta vez no se despertó sobresaltada en su cama, se despertó en una camilla moldeada de paja y sueños, en el Hospital de ¡Oh!. 
El Hospital estaba en decadencia,vagabundeaban rastrojos del desierto por cada pasillo, por cada habitación. Aullaban descontrolados los enfermos con antifaces negros en la cara, y los médicos eran invisibles; sus batas blancas levitaban sin destino por las esquinas y sus estetoscopios se arrastraban por los suelos en busca de un corazón al que escuchar.
Un atisbo de 'entre calma y rabia' se apoderó de mi cuando Eris se despertó de su sueño, ciega, como todos los demás.

Jaquecas emocionales

Fui a la cocina.
Me descalcé en la puerta,el frío invadía mi ser.
Abrí el cajón de los cubiertos.
Cogí un cuchillo, pude contemplar mi reflejo distorsionado en él.
Lo clavé en mi pecho. Sangré, sangré, sangré.
Rasgué mi piel, mi músculo; la carne se desmembró...
Saqué mi corazón purpúreo: besé el palpito, acaricié el sentido.
Le hinqué el diente. Maldita sea.
¡Por fin sentía algo!¡Por fin!
¡Por fin sentía algo bajo aquel aire mil veces inhalado!

lunes, 23 de enero de 2012

Queridísima criatura

Seguro que te has despertado como siempre, de mal humor. Te habrás sentado en la cama 
y reposado algunos minutos. Añoro el no haber compartido esos momentos contigo, el dormir pegados, salvo una o dos veces durante un par de horas. Yo me he despertado hace unas horas y al abrir los ojos, la luz de este bello otoño me ha desvelado un secreto: He aprendido a desconocerte, desdibujarte y olvidarte, como lección aprendida de memoria. He ido al baño e inmediatamente después a prepararme  un café casero, caliente y amargo, suave y al darle sorbos vinieron a mi tantos recuerdos románticos...Aunque siempre supe que lo que se aproximaba era algo enorme, malo y real:
¿Dónde quedamos nuestro amor, Denis?¿Y la felicidad? Quizás nos la quedamos olvidada en alguna brizna de hierba, en el mantel del pic-nic improvisado, en los pelos de los árboles o en los besos pasionales del verano.En cualquier caso, todo aquello se fue, solo quedan retazos de lo imposible...Ahora el humo de aquellos cigarros se asemejan a ti, un humo que rompe la luz como me has roto a mí; que me retorcí en tus manos, me perdí entre tus dedos como estos humos que se desvanecen en el aire... y me perdí porque deseaba que aquello, es decir, lo nuestro; lo más bello y puro, durara al menos un ratito, un par de horas, unos días, unos meses, unos años más para poder recordarlo, para poder recordar el último instante en que tu cuerpo era la prolongación de mío, aquel último momento en el que era consciente de este final fatal, y al final no lo quise ver hasta que llegó, como el frío repentino de Enero, y fue entonces demasiado tarde para perder aquello que más me importaba: ese chico que lleva tu nombre y que se ha ido a un lugar del que no volverá y que por mucho que me duela ni me importa, ni me interesa lo más mínimo.No sé ni cual es ni cual será este lugar aunque me lo digan estos, aquellos y los de más allá porque por más que me lo digan lo he perdido para siempre, y lo perdí ayer, en el  ayer lejano, el ayer del día que dejó de sobresaltarme tu tristeza.


                                                                                                   Carta nunca enviada, ?-?

viernes, 20 de enero de 2012

Junto a Alicia comí hongos que me hacían crecer.

Quizás me he perdido
entre hojas y plumas.
Quizás, amiga,
me separe de tu lado,
pero es cierto que...
...nunca dejará el tiempo de besarte 
y abrazarte. Tampoco dejará de matarte.
Te regalará amor, días bulliciosos.
Hará que te encuentres con muchos paseantes,
aquellos que andarán a tu lado, poco o mucho;
que sufras, que llores, que desesperes,
que sonrías, que sueñes...También te escribirá 
con las manos de otro
poemas, como este que te traigo
en volandas con las alas de un pájaro.

domingo, 15 de enero de 2012

Allegro, ma non troppo

I yelled like a jackal who bites his feet,
now I acquire unreffled and confident air of a soldier in front of his captain.
I have bitten with incessant egoism the snail who covered me still I broke it.
I have been a hunter dog. I have sung with the laugh of little river, like a bird.
And I unfaitful myself because the people change but not my dreams.


And I don't know what time I am going out today and neither with who I will sit in the green grass.
I don't get blocked. I come up myself from the worst disastres. I come back and change.
The tiger jumps and hunt, from morning to evening.

domingo, 8 de enero de 2012

Surrealismo en las calles de ¡Oh!

Rose se terminó de maquillar. Ya estaba vestida. Había quedado con Eris aquella noche. Se observó frente al espejo del cuarto de baño una vez más, con prisas, ya llegaba tarde. Recogió la ropa como pudo, haciendo una pequeña montaña con ella y colocándola cuidadosamente en el bidé, para después recogerla. Corriendo fue a ponerse los zapatos,que estaban esperándola, impacientes, en la entradita. Se los puso, con brío, y se observó por última vez en el espejo que había en el mueble de la entradita. Se pintó los labios con carmín y al salir por la puerta vio una idea vestida de gala, muy guapa por cierto. Se acordó entonces al verla, de que llegaba al menos, menos veinte minutos tarde.


Bajó con rapidez las escaleras y cerró cuidadosamente de un portazo la puerta del portal. Miró el reloj que llevaba en el bolsillo, esta vez sería puntual, había salido tres minutos antes de casa. Pensó que Eris estaría esperándola donde habían quedado. Tenían una fiesta, Gin celebraba el cumpleaños de su tortuga, que cumplía ciento veinti-y-pico años. Llegó rápido y Eris la felicitó, le habían salido tres bultos, ¿por qué? Muy sencillo, hizo una apuesta con una anciana. La apuesta consistía en que si Rose llegaba puntual a la cita, la anciana le daría un mordisco a Eris…Y Eris hizo el trato, sabiendo que es alérgica al muerdo de las ancianas, en cambio, si llegaba tarde-como de costumbre- la anciana se convertiría en burbuja. Yo hubiera hecho también esa apuesta, el dinero hoy en día lo es todo… Total, que se fueron a la fiesta. Eris no sabía donde era, y Rose tampoco pero las habían advertido sobre la puerta, que por lo oído era muy diferente. Después de recorrerse todas las calles de “¡Oh!”, llegaron. La puerta…irreconociblemente redonda. Eris entró, en cambio Rose se quedo un momento fuera, quería abrocharse el abrigo antes de entrar. Fuera, las chinas que había en la acera saltaban rítmicamente por las ondas musicales que se escapaban de la casa. Cuando Rose se abrochó el abrigo decidió esperar a Eris, porque sabía a ciencia cierta que saldría a fumarse un pitillo tras ver el panorama. Pasaron dos chicos andando de espaldas. Rose solo podía verles el cogote, la espalda; envuelta con un abrigo hasta los pies, los tobillos y la parte trasera de los zapatos. Rose divagó unos instantes sobre el amor, el enamoramiento, la conciencia de muerte y la adolescencia, hasta que llegaron los misteriosos muchachos. Como andaban hacia atrás, Rose se adelantó a ellos y se puso a unos metros en frente de la puerta para verles las caras. Se echó a llorar desconsoladamente cuando logró verlos… ¡No tenían rostro!¡No tenían rostro! Limpió sus ojos con los puños de las manos. No daba crédito. Volvió a abrir sus ojos, y contempló como se alejaban los ‘’sin cara’’, adentrándose cada vez más  en la casa. Poco después salió Eris, temblando, asustada. Lloraron juntas, sentadas en la acera. Las lágrimas de Rose se evaporaban al caer en su piel, ardía de dolor. Eris fumaba rápido, unos cinco cigarrillos a la vez. En la fiesta Nadie tenía rostro, solo Nadie. Los demás sin cara…como monos en la selva...¡bailando eróticamente unos con otros! Eris terminó sus cigarrillos, y Rose terminó de quemarse las manos con sus lágrimas cuando decidieron irse. Decepcionadas, pues no vieron a la tortuga de Gin.
Eris le contó a Rose de camino a casa que se tomó un par de copas dentro, y que enseguida fue al baño para expulsarlas. Le contó también que aunque la música retumbaba,las paredes eran tan finas y endebles que escuchó como los adentros del vecino se retorcían hasta poder echar las flatulencias por el ano, fascinante con duda. En fin, Rose lo único que quería era tumbarse de forma perpendicular al suelo sobre un cómodo césped seco, amarillento y pastoso, que se hincaran los rayos del sol en su piel, y que Denis la acompañara, siempre de él, pero en espíritu.

P.D: Algo huele a podrido en este relato.