sábado, 3 de diciembre de 2011

Eva dejó a Adán

Eva y yo, andamos durante mucho tiempo hasta allí.
Observamos el paisaje y comparamos el color del atardecer
con las hojas de los árboles.
Desquiciadas; corrimos, gritamos, a través del campo esperando encontrar respuestas.
''¿Quíen decide vivir?'' nos preguntamos en silencio.
''Vivid'', nos susurró el viento, mientras, nuestros vestidos blancos se recreaban
en nuestras carnes jóvenes y nuestros cabellos castaños se mezclaban de una forma
extrañamente armónica en nuestras caras, enredándose entre sí.
Llegamos a una pradera y bailamos, agarrándonos fuertemente de las manos.
¡Al fin nos habíamos encontrado! Formamos una cruz con nuestros brazos y nos amarramos,
giramos, y giramos. Nuestros cuerpos se mezclaron con el éter, una imperfecta unión de colores
púrpuras y anaranjados.
Eva dejó a Adán y bajó desde el paraíso para llevarme a aquel prado.Aún seguimos amarradas, girando y girando al compás del metrónomo en aquella pradera,con esa imperfecta puesta de sol eterna.

No hay comentarios:

Publicar un comentario