domingo, 18 de diciembre de 2011

De la cabeza al lienzo

Le di la última calada al cigarro mientras le observaba,
el humo desplegaba sus alas y se expandía por toda la habitación, 
y frente a mi,reposaba: mi cuadro.
Dejé el pitillo en el cenicero y antes de coger el pincel,
observé detenidamente mi cuadro;tonos pasteles cruzados, revueltos, abstractos.
Fue entonces cuando mis manos descendieron y abracé mi sueño: acabar el cuadro,
lo hice como si fuera mi objetivo último.''Lo remataré de esplendor'', pensé.
Rápidamente comencé a pintar; tachones, manchas, borrones. Tonos; fríos y cálidos.
Retrocedí, limpié el pincel y me senté. Lo contemplé y me resultaba...borroso.
Cogí el pincel nuevamente y tracé una línea en el centro del cuadro.
Estaba hecho,acabado. Me encendí un pitillo, presa de la fatiga. Sí, mi objetivo se había cumplido.
''Lo pondré en el ático'', me dije, convencida.

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