viernes, 1 de octubre de 2010

Trás los límites del margen

No me acuerdo ni de mi nombre y no me acuerdo de lo que pasó antes de que naciera. Y no sé..
Tampoco sé por qué siempre hay una mujer que parece tener TOC en la esquina de mi calle,
ni tampoco por qué hay un gato gris en mi portal y que cuando escucha la puerta sale corriendo.
No sé por qué la gente anda a paso ligero-estresado- por la mañana, tampoco sé cómo el panadero puede levantarse a las 6 a.m y tampoco sé por qué me cuesta tanto cambiar de opinión.
Bueno sí, eso si lo sé, defendemos nuestro opinión hasta la saciedad, aunque sepamos que no llevamos la razón, y, ¿por qué?. Somos unos burdos imitadores, imitamos todo, aunque ese todo sea no hacer nada, lo imitamos.
                                                                    *****
 Lectura del Santo Evangelio de San Sofá
Unos dedos se enlazaban dentro de mi pelo, sujetando mi rostro contra el suyo.Tenía mis brazos asidos a su cuello y deseaba ser más fuerte para hacerle prisionero para siempre. Una mano se desliza por mi espalda, presionándome contra su pecho con más fuerza aún, el calor de su cuerpo hace que tiemble(suspiro),estremecimiento de placer, de felicidad.

- ¡DESPIERTA!
+ ah, sí..bueno somos unos burdos imitadores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario