sábado, 30 de octubre de 2010

Me planto en una maceta.

Me brillan
los ojos como cristal dormido.
En tus latitudes
florecen jazmines raros,
y en tus ojos se refleja el otoño.
Caracoles por tus
pies de barro crecen,
mi piel se ha convertido
en alambre.
A veces tengo
la certeza de tenerte,
pero las hojas
de tu árbol
se caen.
Y el tiempo
pasa,
y las estaciones cambian,
ojala la primavera
volviera
y florecieras,
y gritaras:
qué se acomode el corazón,
sabiendo que
eres una explosión
de sabores emocionales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario