No paraba de rodar en la cama.Calor, sentía calor.Todo lo que estaba pasando era perfectamente comprensible, y casi indestructible.
Era un mar de besos y él formaba parte de aquello tan hermoso e inmenso, era como una gota de agua en aquél "océano" infinito.Ya no sentía angustia ni temor, solo una profunda complicidad con su cuerpo. Nos mirábamos, sus ojos castaños estaban llenos de expresividad e inteligencia, sostener la mirada era verdaderamente difícil.
Recostados sobre la cama, ninguno nos decidíamos a romper el hechizo de aquel momento, así que, no lo hicimos. Pasó largo rato y me quedé bastante tiempo sumida en reflexiones, de repente, se sienta al filo de la cama, con los codos posados sobre sus muslos, sujetándose la cabeza enterrada con sus manos. Sus manos eran grandes y hermosas, no podía para de mirarle, cuando se percató, me agarró con fuerza y se tumbó a mi lado, me abrazó muy lentamente y me besó de una forma muy delicada mientras, mis manos recorrían suavemente su torso desnudo, su piel ardía como si de lava se tratase.
La habitación estaba a oscuras pero desde la ventana entreban pequeños rayos de luz y pude distinguir sus rasgos, tenía los ojos cerrados y respiraba con regularidad , parecía como si estubiese durmiendo.Pero fue como si mi mirada tuviese un efecto mágico sobre su rostro, pues en ese preciso instante los abrió y sus labio esbozaron una dulce sonrisa, y la tranquilidad se rompió con un bonito beso.
Me sobresalté, había sido un sueño fabricado, lleno de puras fantasías que brotaban espóntaneamente de mi imaginación, me incorporé, miré hacia el espejo , tenía el pelo hecho un desastre. Pero, de la cama salían cuatro pies, miré y..allí estaba él
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