lunes, 10 de diciembre de 2012

El romance de las gárgolas.

Quiero quedarme en este mundo. Envuelto por terciopelo azul y nubes que ríen al verme pasar. Caminar por este sendero, oír el crujido de las hojas secas al pisar. Correr por bellos campos tintados en un bonito color verde manzana, y jugar con las mariposas.

Mírate, como has cambiado. ¿Dónde está el niño que solías ser? 
Quiero perderme y jugar con mis ángeles imaginarios, buscar en mis bolsillos y encontrar un croissant relleno de chocolate,y comérmelo...Sí, saborear el cacao y el hojaldre sin importarme si engordaré, pensando confiada que las calorías son bichitos que dan calor. Correr hacia casa con la única preocupación de ver mi serie favorita. Y enfadarme porque papá no me quiere dar helado en invierno. 
Jugar con las muñecas y repetirme que nunca me maquillaré ni me pondré tacones, porque no tengo motivos por los que esconderme tras tanto polvo y estoy orgullosa de mi estatura.
¿Quíen eres? ¿Dónde está el niño que solías ser?
Quiero irme allí, donde el único pecado posible es la inocencia, la fe. Creer en un mundo en el que se abre la pena como el pan recién horneado y expulsa el mal humeante en su interior, abrir la felicidad y la risa como una naranja, exprimir y compartir el jugo con los demás que también se alegran de tu verdad. 
Allí donde se quiere, como se quiere a la familia. Sin compromisos, sin rencores. Obviar el amor y ponerle en vez de quitarle los pétalos a una margarita. 
Te quiero, te doy, te entrego. Porque te quiero así. Porque me tienes, porque te tengo. 
Me aterra el mundo que se erige encima de este. Con esas sonrisas interesadas, con tanta alma desgastada.
¿Dónde estáis? ¿Dónde estáis niños?
Me aterra el mundo en el que esas bocas hablan para herir. 
Tú, que me lees, deja que el niño que llevas te guíe ... su intención es buena.

No crezcas como nos lo han fijado, no crezcas como es conveniente en este mundo de estrés y extrema madurez.

Vive, recoge flores, recreate buscando mundos en un caleidoscopio.
Piérdete en ese mundo donde, ¿por qué no? existe un romance entre gárgolas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario