Aullé como un chacal que se muerde las patas, ahora adquiero el aire sereno y confiado de los soldados
ante su capitán. He golpeado con egoísmo incesante la concha de caracol que me cubría hasta romperla. He sido perro cazador. He cantado con las risas de los pequeños ríos, como gorrión.
Y me engaño porque las personas cambian pero mis sueños no. Y no sé a qué hora saldré de casa ni con quíen me sentare en la hierba.
No me estanco: me recupero de los peores desastres, de mi, vuelvo y cambio.El tigre salta y caza, desde el amanecer hasta el anochecer.
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