Nacían flores de nuestros brazos, y morían en el roce de nuestros labios.
A él en cambio le crecía el amor...besos en el sexo, superior...
Durante mucho tiempo estuvo tocándome, sus manos de escultor fueron poco
a poco recorriendo todo mi cuerpo, desde mis pies hasta el lóbulo de mi oreja.
Paseó por todas mis geografías, las deseó y acto seguido las conquistó.
Cada movimiento de sus yemas me moldeaba, ¡a su gusto!¡Como en realidad quería que fuera!
Y entonces, en cada beso y caricia...me dejé llevar.
Al día siguiente no me conocía ni la madre que me parió.
Era rubia con la piel más pálida que nunca, media diez centímetros más, tenía las manos finas;
como de pianista.No respetó ni mi boca si acaso lo que más le gustaba.
¿Tendré que hacerme un nuevo dni? De él, ni rastro. ¿Dónde estás, pequeño Unai?
me gusta muchisimo tu blog lo vi en twitter, gracias por retwitear mi video :)
ResponderEliminarMuchísimas gracias, amable desconocida^^
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